miércoles, 1 de julio de 2015

¿Cómo desarrollar el pensamiento creativo en los estudiantes universitarios?

¿Es posible facilitar el desarrollo de la creatividad? Cropley (2001) considera que así es, ya que la conceptualiza como "un potencial psicológico de todas las personas" (p.27) y al ser un potencial, este puede ser desarrollado. 



Ahora bien, surge la pregunta de ¿qué es realmente la creatividad?. Esquivias (2004) presenta más de veinte definiciones de este concepto, por lo que casi se podría decir que cada persona, desde una perspectiva o contexto diferente podría brindar su propia definición de creatividad.

Creatividad, definiciones, antecedentes y aportaciones

Sin embargo, una definición apropiada, debería ser aquella que se convierte en una herramienta práctica, sobre todo si se la va a entender como una competencia que se desea fomentar. En ese sentido, los criterios de novedad, efectividad y ética son guías útiles a la hora de entender la creatividad. También es importante la distinción entre la creatividad sublime y la creatividad de todos los días, ya que es la que concierne a la gran mayoría de las personas (entre ellos nosotros como docentes y nuestros estudiantes). Desde ese punto de vista, la creatividad no es una inspiración que viene de lo alto, sino un proceso cognitivo, consciente, intencional y con una utilidad evidente, como lo plantea De Bono, uno de los autores citados por Cropley:



Por lo tanto, un modo de facilitar el desarrollo de la creatividad entre nuestros alumnos, es mediante el uso sistemático de metodologías que fomenten hábitos relacionados con el desarrollo del pensamiento creativo, como se muestra de forma graciosa en el siguiente video (porque el humor también es parte de la creatividad) que en cierto modo ejemplifica la tabla del proceso creativoque presenta Copley, cuyas fases son la preparación, la información, la incubación, la iluminacion, la verificación, la comunicación y la validación. (p. 73):



Ahora bien, otro aspecto relativo a la creatividad es si existe un tipo de personalidad creativa. También en este sentido el planteamiento de Cropley es positivo y esperanzador. Si pensamos que existe una personalidad creativa con determinadas características, quiere decir que los creativos son sólo ciertas personas; sin embargo, se puede pensar en lo contrario, es decir, que la creatividad puede fomentar ciertos rasgos de personalidad. Cropley lo explica de este modo:

"Por lo general los investigadores asumen que la personalidad influencia la creatividad, aunque es teóricamente posible que lo contrario sea verdad, es decir, que la creatividad influencia la personalidad. Por ejemplo, la experiencia de producir novedad y que sea aceptada o rechazada por otra gente, probablemente va a aumentar la auto-confianza, la disposición para desviarse de lo ordinario y la apertura a nuevas ideas y rasgos similares." (p.54)



Cropley menciona una serie de rasgos de personalidad propios de la persona creativa, tales como la independencia, la autoaceptación, la tolerancia a la ambigüedad, la autonomía, la flexibilidad y la capacidad de tomar riesgos. López y Navarro (2010) realizaron un estudio en el que identificaron algunos rasgos de personalidad, para luego trabajar un programa de desarrollo de la creatividad con un grupo de estudio y un grupo control, resultando el incremento de la misma en el grupo experimental.

Rasgos de personalidad y desarrollo de la creatividad

Por consiguiente, otra manera posible de promover el desarrollo de la creatividad de nuestros estudiantes, universitarios en particular, es mediante la creación de entornos y actividades de aprendizaje que favorezcan el desarrollo de ciertos rasgos o características de personalidad, que los estudios demuestran, se asocian con el pensamiento creativo. Desde un punto de vista práctico, se puede hablar de comportamientos deseables o competencias, pues estos permiten describir las conductas claramente y de este modo orientar las actividades que se van a desarrollar en función de tales conductas.

Y dichos ambientes de aprendizaje se relacionan con el hecho de que el pensamiento creativo se va a desarrollar mejor en un entorno que fomente las ideas y productos novedosos. El video que se presenta a continuación describe una experiencia con niños de escuela, que sintetiza los aspectos que Cropley plantea como necesarios si se quiere hacer una reforma educativa que fomente la creatividad.



Para fomentar la creatividad en el aula, Copley considera el modelo de Urban, el cual plantea que se deben tener en cuenta aspectos cognitivos, personales y motivacionales. Además, plantea reiteradamente que no se trata la creatividad per se, sino como un elemento necesario en nuestras sociedades que cambian rápidamente y con nuevas tecnologías que permiten desarrollar nuevas tendencias en diversos campos.  Por lo tanto, el desarrollo de la creatividad se debe estimular entre los estudiantes:

"Fomentar la creatividad es una parte integral de la educación y debería ser un principio guía para enseñar a todos los niños. No se debe reducir a una colección de ejercicios que se ejecutan en un tiempo arreglado como parte de un programa creativo... El deseo de fomentar la creatividad está en el corazón de una filosofía o principio que debería ser la base de toda enseñanza y aprendizaje en todas las materias y tiempos." (p. 151)

En este sentido, el pensamiento creativo debería ser una forma de interacción con el mundo, que implica curiosidad pero a la vez la necesidad de aportar algo valioso, útil y novedoso. El reto en la enseñanza superior, radica por un lado en que los estudiantes vienen a la universidad con esquemas rígidos, en donde están acostumbrados a recibir información, como las cajitas del video, y cuando deben crear, proponer y generar nuevas ideas o soluciones, en muchos casos entran en pánico y no encuentran la vía para lograrlo; experimentan frustración y hasta desmotivación.


Tomando esos aspectos en consideración, otro elemento importante que se debe promover para desarrollar el pensamiento creativo entre nuestros estudiantes, es mediante la motivación. Pero no la motivación extrínseca que consiste en que el estudiante va a ganar una nota o la felicitación del docente; por el contrario, el reto para los enseñantes radica en contribuir a que nazca en sus estudiantes esa motivación intrínseca en el que el disfrute de las actividades, el sentido de competencia, la sensación de flujo que llegan a experimentar al desarrollar las actividades de aprendizaje, se conviertan en el combustible que mueva el motor de un comportamiento orientado hacia el desarrollo de la creatividad.

Referencias

Cropley, A. (2001) Creativity in Education & Learning. England: Routledge.

Esquivias, M. (2004). Creatividad: definiciones, antecedentes y aportaciones. Revista digital universitaria, 5(1), 1 - 17

López, O. y Navarro, J. (2010). Rasgos de personalidad y desarrollo de la creatividad. Anales de psicología, 26 (1), 151 - 158.

martes, 16 de junio de 2015

¿Qué deben saber mis estudiantes para ser exitosos en mi curso?

Estimados compañeros y profesora Mayela,

Este tema sobre la posibilidad de devolverse o no a ver contenidos previos necesarios en un curso,  me hizo recordar una experiencia que viví hace unos años en un curso de la Escuela de Formación Docente de la UCR, específicamente Psicopedagogía del Adolescente. Recuerdo que la docente, el primer día de clases, propició un diálogo colaborativo en la clase, en el que repasamos las características propias del periodo adolescente, lo que recordábamos de cursos anteriores. Posteriormente nos indicó que la primera lectura de la antología comprendía una síntesis de los aspectos que ella consideraba que debíamos tener claros para el buen desarrollo del curso. La clase siguiente discutimos la lectura, mediante la observación y análisis de un video. Por último, en la tercer lección, trabajamos en grupos, armando un collage donde cada grupo ilustraba algún aspecto del desarrollo adolescente.
Creo que la forma en cómo esta docente manejó el asunto de los conocimientos previos demuestra consideración hacia el estudiante y respeto por el proceso educativo, al incluir dentro de la programación un tiempo para el diagnóstico y digamos que "nivelación" en cuanto a los conocimientos previos necesarios para abordar el curso de manera conveniente.
Desde mi punto de vista, el tratamiento de los conocimientos previos es una responsabilidad compartida entre docente y alumnado. Por un lado, si el docente propicia y facilita los aprendizajes, creo que tiene la responsabilidad de generar un espacio de diagnóstico y a partir de él, ofrecer al estudiante algún tipo de recurso para que pueda estar al nivel que el desempeño del curso requiere.
Por otro lado, es responsabilidad del estudiante, si tiene lagunas o algún tipo de carencia en ese sentido, hacer el esfuerzo por ponerse al día, ya sea con el material facilitado por el o la docente, o bien buscando y estudiando los recursos  que le permitan nivelarse.
Cuando hablamos del aprendizaje significativo, en muchas ocasiones, no se entiende por qué, si las y los estudiantes  universitarios (al menos en la educación presencial sucede) están voluntariamente estudiando una carrera, muestran tanta apatía, desgano y hasta hostilidad en muchas ocasiones hacia el docente. Creo que parte de ese diagnóstico previo debería comprender la reflexión personal y grupal de por qué se está participando de ese proceso formativo. Considero que un elemento muy valioso de la Epc es precisamente la definición de los objetivos de comprensión, y en ese sentido me parece  que una definición conjunta entre docente y estudiantes es mucho más enriquecedora y propiciaría ese pensamiento y acción críticos tan necesarios en los profesionales e intelectuales en la sociedad de hoy.

Saludos,
Rosa M.

Enseñanza para la Comprensión: un enfoque educativo para desarrollar el pensamiento crítico y creativo

Por: Br. Rosa María Mora Zúñiga
Estudiante de Maestría en Currículum y Docencia Universitaria, ULACIT

Nuestras sociedades contemporáneas están en constante cambio y evolución a niveles exponenciales. Las necesidades de información y actualización permanente, así como el manejo de nuevas tecnologías son requerimientos fundamentales en el profesional del futuro; de un futuro que ya nos ha alcanzado y casi sobrepasado.
El mismo avance científico-tecnológico plantea nuevas problemáticas que resolver. Las y los profesionales de todas las áreas del quehacer humano estamos llamados a dar solución a esos nuevos retos de una forma innovadora, eficiente y eficaz. Hoy en día esto no se logra con la acumulación memorística de información, ni con la ejecución de rutinas en un proceso. Es necesario pensar de manera clara y concreta soluciones innovadoras para las nuevas problemáticas y retos que se nos presentan día con día.

El pensamiento crítico y creativo
Es evidente que todos pensamos. Pero, ¿de qué modo lo hacemos? ¿Somos conscientes de nuestro proceso de pensamiento y su calidad? ¿Tenemos claro que de la calidad de nuestro pensamiento dependerán muchos de los hechos positivos o negativos de nuestra vida y de la sociedad? Hoy en día se ha desarrollado el concepto de pensamiento crítico (no es que antes nadie pensara críticamente) y existe acuerdo en la necesidad promoverlo activamente en los individuos, particularmente del ámbito académico y profesional Pero ¿a qué nos referimos exactamente con pensamiento crítico y creativo? Richard Paul y Linda Elder (2002) consideran que el pensamiento crítico es un pensamiento de calidad. Frente al pensamiento distorsionado, prejuiciado, parcializado y arbitrario, el pensamiento crítico es intencional, sistemático, guiado por estándares de calidad, exactitud, relevancia, amplitud, profundidad, lógica, importancia y justicia. Es un pensamiento metacognitivo en el sentido de que el acto mismo del pensamiento se verá conscientemente mejorado pues la persona tendrá claro cómo se ejecuta la actividad pensante, bajo cuáles estándares y con qué resultados, por lo que el mismo proceso de pensamiento se verá enriquecido.
Ahora bien surge la pregunta respecto a ¿cómo lograr el desarrollo del pensamiento crítico? En este contexto, la educación juega un papel fundamental, ya que es la institución llamada a contribuir en forma crítica con la formación que los miembros de la sociedad requerimos para desenvolvernos adecuadamente en los diferentes contextos del mundo actual. Un enfoque educativo que parece tener puntos de encuentro con el desarrollo del pensamiento crítico es la Enseñanza para la Comprensión (Epc).

Enseñanza para la comprensión
Ya desde la antigüedad clásica, se consideraba que el objetivo de la educación era enseñar a los individuos a pensar, y si bien la capacidad de pensar es algo inherente al ser humano, siempre se ha dado el cuestionamiento en cuanto a la calidad y cualidad del pensamiento.
La educación está en constante evolución, en consonancia con el avance social en todos los campos. Esta disciplina se preocupa por su mejoramiento continuo y el desarrollo creativo de nuevas metodologías que permitan realizar la labor docente de manera más efectiva y por ende maximizar el aprendizaje. Un enfoque pedagógico que busca cumplir este objetivo es la Enseñanza para la Comprensión (EpC), metodología didáctica desarrollada en la Universidad de Harvard a finales de los años ochenta (Salgado, 2012). Consiste en una metodología de enseñanza que promueve la comprensión de los temas a través de la realización práctica de actividades o desempeños que implican precisamente, la comprensión del tema para su adecuada ejecución. Podría decirse que es la gestión del proceso educativo orientado hacia su verificación por el desempeño. Para lograr esto la metodología se ejecuta en cuatro pasos o momentos: plantear tópicos generadores, establecer metas de comprensión, diseñar desempeños de comprensión progresivos y establecer una evaluación diagnóstica permanente. La idea es que se aborden los grandes temas que se considera deben ser comprendidos por los estudiantes, definiendo claramente qué se espera que logren y que mediante las actividades prácticas desarrollen esa comprensión y progresivamente la demuestren con su desempeño, apoyados por una evaluación constante que será fuente de retroalimentación para enriquecer el proceso.
En este sentido, la Epc propone escenarios para el desempeño: a partir de información significativa para los estudiantes, lograr que aborden un tema para extraer conocimientos que les permitan resolver problemas de orden práctico en contextos nuevos y de forma creativa.

La EpC para el desarrollo del pensamiento crítico
Si consideramos que la EpC propone el desarrollo de actividades de aprendizaje intencionales, con una direccionalidad orientada al logro consciente de ciertos objetivos de aprendizaje previamente establecidos, y que su logro se concretiza a partir de la ejecución práctica de diversas actividades que implican la resolución de problemas concretos y significativos de forma novedosa, es posible concluir que efectivamente la Epc es una metodología conveniente para propiciar el desarrollo del pensamiento crítico y creativo entre los estudiantes.
El mejor modo de aprender y comprender un tópico, ya sea teórico o de orden práctico, es mediante la acción o la ejecución, es decir la puesta en práctica de ese conocimiento, y eso es precisamente lo que la EpC hace. Parte de las condiciones que se mencionan en la teoría del pensamiento crítico, consisten en su verificación a partir de estándares, y al desarrollar objetivos y desempeños de comprensión observables y medibles, este enfoque educativo permite evaluar tales desempeños a partir de esos estándares.

Retos para los y las docentes
Si bien es cierto, muchas buenas prácticas de la Epc ya han venido implementándose en diversos ámbitos educativos, este enfoque se caracteriza por su metodología integradora tanto de tópicos, objetivos, desempeños y evaluación diagnóstica, por lo que algunos de los retos para su implementación tienen que ver con el modo de armonizar esta metodología con requerimientos ya establecidos en el sistema educativo (al menos primaria y secundaria), tales como el cumplimento de programas sobrecargados, tiempos de cumplimiento, aprendizajes mínimos como requisitos para otros cursos así como otros objetivos de aprendizaje que forman parte del proceso educativo. En este sentido como docentes, estaríamos llamados a ejercer un proceso de revisión permanente de nuestro quehacer, ya que nuestra actividad docente vendría a ser en sí misma un ejemplo de Enseñanza para la Comprensión.
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Referencias:
Blythe, T. (1998). La enseñanza para la comprensión: Guía para el Docente (pp. 27-127). Buenos Aires: Paidós. 
Paul, R. & Elder, L. (2002). La mini-guía para el Pensamiento crítico. Conceptos y herramientas. Recuperado de https://www.criticalthinking.org/resources/PDF/SP-ConceptsandTools.pdf
Ritchhart, R. y Perkins, D.  (2004) Learning to Think: The Challenges of Teaching Thinking. Disponible en http://www.ronritchhart.com/Papers_files/Learning%20to%20Think%20CH04.pdf 
Salgado, E. (2012).  Enseñanza para la comprensión en la educación superior: la experiencia de una universidad costarricense. RIES, 8 (3), 34-50.