martes, 16 de junio de 2015

¿Qué deben saber mis estudiantes para ser exitosos en mi curso?

Estimados compañeros y profesora Mayela,

Este tema sobre la posibilidad de devolverse o no a ver contenidos previos necesarios en un curso,  me hizo recordar una experiencia que viví hace unos años en un curso de la Escuela de Formación Docente de la UCR, específicamente Psicopedagogía del Adolescente. Recuerdo que la docente, el primer día de clases, propició un diálogo colaborativo en la clase, en el que repasamos las características propias del periodo adolescente, lo que recordábamos de cursos anteriores. Posteriormente nos indicó que la primera lectura de la antología comprendía una síntesis de los aspectos que ella consideraba que debíamos tener claros para el buen desarrollo del curso. La clase siguiente discutimos la lectura, mediante la observación y análisis de un video. Por último, en la tercer lección, trabajamos en grupos, armando un collage donde cada grupo ilustraba algún aspecto del desarrollo adolescente.
Creo que la forma en cómo esta docente manejó el asunto de los conocimientos previos demuestra consideración hacia el estudiante y respeto por el proceso educativo, al incluir dentro de la programación un tiempo para el diagnóstico y digamos que "nivelación" en cuanto a los conocimientos previos necesarios para abordar el curso de manera conveniente.
Desde mi punto de vista, el tratamiento de los conocimientos previos es una responsabilidad compartida entre docente y alumnado. Por un lado, si el docente propicia y facilita los aprendizajes, creo que tiene la responsabilidad de generar un espacio de diagnóstico y a partir de él, ofrecer al estudiante algún tipo de recurso para que pueda estar al nivel que el desempeño del curso requiere.
Por otro lado, es responsabilidad del estudiante, si tiene lagunas o algún tipo de carencia en ese sentido, hacer el esfuerzo por ponerse al día, ya sea con el material facilitado por el o la docente, o bien buscando y estudiando los recursos  que le permitan nivelarse.
Cuando hablamos del aprendizaje significativo, en muchas ocasiones, no se entiende por qué, si las y los estudiantes  universitarios (al menos en la educación presencial sucede) están voluntariamente estudiando una carrera, muestran tanta apatía, desgano y hasta hostilidad en muchas ocasiones hacia el docente. Creo que parte de ese diagnóstico previo debería comprender la reflexión personal y grupal de por qué se está participando de ese proceso formativo. Considero que un elemento muy valioso de la Epc es precisamente la definición de los objetivos de comprensión, y en ese sentido me parece  que una definición conjunta entre docente y estudiantes es mucho más enriquecedora y propiciaría ese pensamiento y acción críticos tan necesarios en los profesionales e intelectuales en la sociedad de hoy.

Saludos,
Rosa M.

Enseñanza para la Comprensión: un enfoque educativo para desarrollar el pensamiento crítico y creativo

Por: Br. Rosa María Mora Zúñiga
Estudiante de Maestría en Currículum y Docencia Universitaria, ULACIT

Nuestras sociedades contemporáneas están en constante cambio y evolución a niveles exponenciales. Las necesidades de información y actualización permanente, así como el manejo de nuevas tecnologías son requerimientos fundamentales en el profesional del futuro; de un futuro que ya nos ha alcanzado y casi sobrepasado.
El mismo avance científico-tecnológico plantea nuevas problemáticas que resolver. Las y los profesionales de todas las áreas del quehacer humano estamos llamados a dar solución a esos nuevos retos de una forma innovadora, eficiente y eficaz. Hoy en día esto no se logra con la acumulación memorística de información, ni con la ejecución de rutinas en un proceso. Es necesario pensar de manera clara y concreta soluciones innovadoras para las nuevas problemáticas y retos que se nos presentan día con día.

El pensamiento crítico y creativo
Es evidente que todos pensamos. Pero, ¿de qué modo lo hacemos? ¿Somos conscientes de nuestro proceso de pensamiento y su calidad? ¿Tenemos claro que de la calidad de nuestro pensamiento dependerán muchos de los hechos positivos o negativos de nuestra vida y de la sociedad? Hoy en día se ha desarrollado el concepto de pensamiento crítico (no es que antes nadie pensara críticamente) y existe acuerdo en la necesidad promoverlo activamente en los individuos, particularmente del ámbito académico y profesional Pero ¿a qué nos referimos exactamente con pensamiento crítico y creativo? Richard Paul y Linda Elder (2002) consideran que el pensamiento crítico es un pensamiento de calidad. Frente al pensamiento distorsionado, prejuiciado, parcializado y arbitrario, el pensamiento crítico es intencional, sistemático, guiado por estándares de calidad, exactitud, relevancia, amplitud, profundidad, lógica, importancia y justicia. Es un pensamiento metacognitivo en el sentido de que el acto mismo del pensamiento se verá conscientemente mejorado pues la persona tendrá claro cómo se ejecuta la actividad pensante, bajo cuáles estándares y con qué resultados, por lo que el mismo proceso de pensamiento se verá enriquecido.
Ahora bien surge la pregunta respecto a ¿cómo lograr el desarrollo del pensamiento crítico? En este contexto, la educación juega un papel fundamental, ya que es la institución llamada a contribuir en forma crítica con la formación que los miembros de la sociedad requerimos para desenvolvernos adecuadamente en los diferentes contextos del mundo actual. Un enfoque educativo que parece tener puntos de encuentro con el desarrollo del pensamiento crítico es la Enseñanza para la Comprensión (Epc).

Enseñanza para la comprensión
Ya desde la antigüedad clásica, se consideraba que el objetivo de la educación era enseñar a los individuos a pensar, y si bien la capacidad de pensar es algo inherente al ser humano, siempre se ha dado el cuestionamiento en cuanto a la calidad y cualidad del pensamiento.
La educación está en constante evolución, en consonancia con el avance social en todos los campos. Esta disciplina se preocupa por su mejoramiento continuo y el desarrollo creativo de nuevas metodologías que permitan realizar la labor docente de manera más efectiva y por ende maximizar el aprendizaje. Un enfoque pedagógico que busca cumplir este objetivo es la Enseñanza para la Comprensión (EpC), metodología didáctica desarrollada en la Universidad de Harvard a finales de los años ochenta (Salgado, 2012). Consiste en una metodología de enseñanza que promueve la comprensión de los temas a través de la realización práctica de actividades o desempeños que implican precisamente, la comprensión del tema para su adecuada ejecución. Podría decirse que es la gestión del proceso educativo orientado hacia su verificación por el desempeño. Para lograr esto la metodología se ejecuta en cuatro pasos o momentos: plantear tópicos generadores, establecer metas de comprensión, diseñar desempeños de comprensión progresivos y establecer una evaluación diagnóstica permanente. La idea es que se aborden los grandes temas que se considera deben ser comprendidos por los estudiantes, definiendo claramente qué se espera que logren y que mediante las actividades prácticas desarrollen esa comprensión y progresivamente la demuestren con su desempeño, apoyados por una evaluación constante que será fuente de retroalimentación para enriquecer el proceso.
En este sentido, la Epc propone escenarios para el desempeño: a partir de información significativa para los estudiantes, lograr que aborden un tema para extraer conocimientos que les permitan resolver problemas de orden práctico en contextos nuevos y de forma creativa.

La EpC para el desarrollo del pensamiento crítico
Si consideramos que la EpC propone el desarrollo de actividades de aprendizaje intencionales, con una direccionalidad orientada al logro consciente de ciertos objetivos de aprendizaje previamente establecidos, y que su logro se concretiza a partir de la ejecución práctica de diversas actividades que implican la resolución de problemas concretos y significativos de forma novedosa, es posible concluir que efectivamente la Epc es una metodología conveniente para propiciar el desarrollo del pensamiento crítico y creativo entre los estudiantes.
El mejor modo de aprender y comprender un tópico, ya sea teórico o de orden práctico, es mediante la acción o la ejecución, es decir la puesta en práctica de ese conocimiento, y eso es precisamente lo que la EpC hace. Parte de las condiciones que se mencionan en la teoría del pensamiento crítico, consisten en su verificación a partir de estándares, y al desarrollar objetivos y desempeños de comprensión observables y medibles, este enfoque educativo permite evaluar tales desempeños a partir de esos estándares.

Retos para los y las docentes
Si bien es cierto, muchas buenas prácticas de la Epc ya han venido implementándose en diversos ámbitos educativos, este enfoque se caracteriza por su metodología integradora tanto de tópicos, objetivos, desempeños y evaluación diagnóstica, por lo que algunos de los retos para su implementación tienen que ver con el modo de armonizar esta metodología con requerimientos ya establecidos en el sistema educativo (al menos primaria y secundaria), tales como el cumplimento de programas sobrecargados, tiempos de cumplimiento, aprendizajes mínimos como requisitos para otros cursos así como otros objetivos de aprendizaje que forman parte del proceso educativo. En este sentido como docentes, estaríamos llamados a ejercer un proceso de revisión permanente de nuestro quehacer, ya que nuestra actividad docente vendría a ser en sí misma un ejemplo de Enseñanza para la Comprensión.
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Referencias:
Blythe, T. (1998). La enseñanza para la comprensión: Guía para el Docente (pp. 27-127). Buenos Aires: Paidós. 
Paul, R. & Elder, L. (2002). La mini-guía para el Pensamiento crítico. Conceptos y herramientas. Recuperado de https://www.criticalthinking.org/resources/PDF/SP-ConceptsandTools.pdf
Ritchhart, R. y Perkins, D.  (2004) Learning to Think: The Challenges of Teaching Thinking. Disponible en http://www.ronritchhart.com/Papers_files/Learning%20to%20Think%20CH04.pdf 
Salgado, E. (2012).  Enseñanza para la comprensión en la educación superior: la experiencia de una universidad costarricense. RIES, 8 (3), 34-50.



domingo, 31 de mayo de 2015

Aprendizaje del futuro


Encontré este video y creo que ilustra y refuerza las ideas elaboradas en el ensayo argumentataivo, así como el tema de esta semana, por eso he querido compartirlo.

Saludos

Ensayo argumentativo: El profesional del futuro y la educación

El profesional del futuro y la educación

Vivimos en un mundo que ha experimentado grandes cambios producto del desarrollo científico-tecnológico y del fenómeno de la globalización. .La educación como proceso de adquisición de conocimientos está directamente implicada en esos cambios ya que es su tarea preparar a las personas para desempeñarse en los diversos ámbitos que el mundo actual propone: llámese académico, laboral, deportivo, artístico, de ocio, científico, interpersonal.
Profesionales de diversas disciplinas se han dado a la tarea de reflexionar e investigar sobre la relación que existe entre la educación y el trabajo, estableciendo las competencias que deberá poseer el profesional del futuro y qué deberá hacer la educación para desarrollar tales competencias en las personas. En este ensayo presentaré una integración de los planteamientos de Howard Gardner (2005), Levy, F. & Murnane (2007) y Cheng (2007) respecto al profesional del futuro y su educación. Posteriormente ofreceré un comentario personal sobre las implicaciones de este perfil en mi propia práctica docente.
Para efectos de este ensayo, algunos conceptos clave se entenderán según la definición del diccionario de la Real Academia Española como se describe a continuación:
Mente: Conjunto de actividades y procesos psíquicos conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo..
Habilidad: Capacidad y disposición para algo. Cada una de las cosas que una persona ejecuta con gracia y destreza.
Capacidad: Aptitud, talento, cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo.
Educación: Acción y efecto de educar. Instrucción por medio de la acción docente.
Educar: Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.

El profesional del futuro

Luego de leer los planteamientos de Gardner (2005), Levy y Murnane (2007) y Cheng (2007) es evidente que se asemejan mucho en su tesis de que el mundo ha cambiado sustancialmente y por tanto requiere personas con una serie de atributos que les permitan afrontar la nueva realidad. Coinciden también en las características de dichos atributos, a los cuales Gardner llama “mente”, Levy y Murnane “habilidad” y Cheng “capacidad”.
Howard Gardner enumera cinco tipos de “mente” que él considera necesarias para enfrentar los retos que traerá el futuro, además de ser posibilidades inherentes al potencial propio del ser humano. Estas son: la mente disciplinada, la mente sintética, la mente creativa, la mente respetuosa y la mente ética. La primera se refiere por una parte, al dominio de la forma de pensar o razonar según las diversas áreas o disciplinas del conocimiento humano; por otro lado al desarrollo sistemático de hábitos que le permitan aprender constantemente. En cuanto a la mente sintética, es la capacidad de integrar grandes cantidades de información diversa en un todo coherente con una finalidad práctica.
La mente creativa es la que resuelve problemas en forma novedosa pero útil. La mente respetuosa es la capacidad de relacionarse con otras personas, trabajar en equipo, ser flexible y considerado con otras personas, por encima de las diferencias. Por último, la mente ética que hace referencia a la calidad y excelencia en el trabajo, la responsabilidad y el cumplimiento de las obligaciones de su profesión.
Luego de analizar el impacto de la globalización en el mercado laboral, Levy y Murnane consideran que el profesional del futuro debe poseer un pensamiento especializado, entendido como la capacidad de resolver problemas, y también una capacidad de comunicación compleja, es decir el poder interactuar con otros seres humanos para adquirir o explicar información de manera efectiva.
Por su parte Cheng, establece como capacidades necesarias en los nuevos lugares de trabajo, la comunicación, el trabajo en equipo, la toma de decisiones, la solución de problemas, el pensamiento crítico, la integración, la flexibilidad, la ética, el aprendizaje continuo, la auto-dirección y el emprendimiento.
Los tres planteamientos coinciden en lo que respecta a la capacidad de resolución de problemas, la integración o síntesis del conocimiento y la comunicación entendida como la capacidad de interacción respetuosa entre individuos. Cheng y Gardner ahondan en lo que respecta a la ética en el trabajo y la auto-dirección como actuación en función de valores.

Implicaciones para la práctica docente

En lo personal considero que es todo un reto contribuir en la formación de personas con las características que describen estos autores. La primera responsabilidad en este sentido es la propia formación y búsqueda de esas competencias a nivel personal; sino de qué modo he de pretender fomentarlas en mis estudiantes o comprender las dificultades que puedan enfrentar en sus procesos de crecimiento
Actualmente me desempeño como profesora de idioma italiano pero también soy docente de psicología para secundaria. En cuanto a la segunda disciplina, siempre he pensado que su ejercicio es una oportunidad para brindar a los estudiantes oportunidades de educación para la vida dado el tipo de materia que se estudia. Sin embargo, esto no deja de ser cierto para la enseñanza y aprendizaje de un idioma.
Al pensar en los retos para la educación, está más que claro que la transmisión y aprendizaje memorístico de datos no puede ser la base del proceso educativo. Sin embargo, la materia de cualquier disciplina es precisamente la “materia prima” para desarrollar esas otras competencias para la vida. Por lo tanto, en una clase de idioma por ejemplo, el organizar actividades colaborativas, utilizar textos diversos para hacer una exposición, hacer comparaciones, cumplir con ciertos lineamientos, resolver un problema, todo ello forma parte de un proceso más allá del saber cómo se dice una cosa en el otro idioma.
Considero de vital importancia una idea que Gardner (2005) plantea y es el enseñante como modelo. Según este autor, la persona que funge como modelo debe “ejemplificar los rasgos deseados con la mayor claridad.” (p. 108). En lo personal, las dos características que procuro modelar con mis estudiantes son el respeto y la ética, ya que estas impactan la esencia del ser humano más allá cualquier capacidad intelectual. Son la base sobre la cual se puede construir todo lo demás.

Conclusión

El mundo cambia en forma vertiginosa. Las nuevas tecnologías impactan todos los ámbitos del quehacer humano y el conocimiento avanza llegando a hacer obsoleto el nuevo saber casi en el momento en que llega a nuestras manos. La globalización ha permitido que las distancias se acorten y que se adopten nuevas formas de hacer las cosas. Ante este panorama los profesionales de hoy y de mañana debemos estar preparados para afrontar nuevos retos y para ello debemos cultivar competencias como las planteadas por los autores antes mencionados. Sólo de esa forma podremos desarrollarlas en nuestros estudiantes y de ese modo hacer de nuestra práctica docente una actividad significativa para nosotros mismos, para nuestros estudiantes y para la sociedad.

Referencias

Cheng, K. The Postindustrial Workplace and Challenges to Education. (2007). En Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press. Traducido al español.

Gardner, H. (2005). Las cinco mentes del futuro: Un ensayo educativoMéxico: Paidos.

Levy, F. y Murnane, R. (2007). How computerized work and globalization shape human skill demands. En Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press. Traducido al español.


Real Academia Española (2015) Diccionario de la Lengua española. Recuperado de: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae